Prospección B2B · 14 min ·

Códigos CNAE: cómo segmentar empresas en España para prospectar en 2026

Códigos CNAE: cómo segmentar empresas en España para prospectar en 2026

La lista llega con cuatrocientas empresas y el sector correcto escrito en la cabecera. En la tercera llamada aparece un taller de reparación de maquinaria, en la quinta una empresa que dejó esa actividad hace tres años y en la novena una sociedad patrimonial sin un solo empleado. Nadie se equivocó al aplicar el filtro: el filtro era un código de actividad mal elegido. El CNAE decide qué empresas entran en tu lista antes de que escribas la primera línea del correo.

Dos profesionales agrupando tarjetas de colores por sectores sobre una pared acristalada en una oficina luminosa
Resumen rápido: el CNAE es la Clasificación Nacional de Actividades Económicas, el código de hasta cuatro dígitos con el que se identifica la actividad principal de una empresa española. Lo mantiene el INE, se corresponde con la clasificación europea NACE y es el filtro sectorial que usan casi todas las bases de datos de empresas del país. Sirve para acotar un mercado y dimensionarlo, pero tiene cuatro límites que conviene conocer antes de fiarte de él: es autodeclarado, recoge una sola actividad, tiene códigos cajón de sastre enormes y no dice nada sobre el tamaño ni el modelo de negocio. Esta guía explica cómo está construido, cómo elegir los códigos de tu perfil de cliente ideal, dónde consultarlos y qué hacer cuando tu herramienta de prospección no habla CNAE sino su propia taxonomía de sectores.

Qué es el código CNAE y qué no es

CNAE son las siglas de Clasificación Nacional de Actividades Económicas. Es el sistema con el que en España se etiqueta la actividad económica que desarrolla una empresa, y lo mantiene el Instituto Nacional de Estadística para que los datos de la economía española sean comparables entre sí y con los del resto de la Unión Europea. Esa comparabilidad no es un detalle administrativo: es la razón de que el CNAE exista y también la razón de sus limitaciones cuando lo usas para vender.

La versión con la que trabaja hoy la mayoría de fuentes españolas es CNAE-2009, que se corresponde con la clasificación europea NACE. El INE publica revisiones cuando cambia esa clasificación y los códigos no se corresponden uno a uno entre versiones: comprueba con qué versión trabaja tu proveedor de datos antes de cerrar tu lista.

Conviene decir también lo que no es. El CNAE no es una etiqueta comercial ni describe a quién vende la empresa, no acredita nada sobre su solvencia y no es lo mismo que el epígrafe del IAE, que es una clasificación fiscal con otra lógica y otros números. Y tampoco equivale a los sectores que verás en herramientas internacionales, que suelen apoyarse en taxonomías propias o en los estándares estadounidenses SIC y NAICS. Tres sistemas distintos para la misma empresa: es habitual que no coincidan y que la conversión entre ellos pierda matices.

Cómo está estructurado: sección, división, grupo y clase

El CNAE es un árbol de cuatro niveles, y entender la jerarquía es lo que evita que tu segmentación quede demasiado ancha o demasiado estrecha:

  • Sección — una letra, de la A a la U. Es el gran bloque de actividad: industria, construcción, comercio, información y comunicaciones, actividades profesionales.
  • División — dos dígitos. El nivel útil para dimensionar un mercado: la división 62 agrupa toda la programación y consultoría informática.
  • Grupo — tres dígitos. Un escalón intermedio que casi nadie usa en prospección, pero que aparece en las estadísticas del INE.
  • Clase — cuatro dígitos. El nivel de detalle máximo: 62.01 es programación informática y 62.02 consultoría informática, dos negocios que se parecen poco entre sí.

La regla práctica: dimensiona por división y prospecta por clase. La división te dice cuántas empresas hay en el terreno de juego, que es lo que necesitas cuando calculas tu TAM, SAM y SOM; la clase te dice a cuáles de ellas merece la pena llamar. Filtrar directamente por sección es casi siempre un error: en una misma sección conviven una productora audiovisual y un operador de telecomunicaciones.

Por qué el CNAE decide la calidad de tu lista de empresas

En cualquier base de datos española de empresas, el CNAE es el filtro que más reduce el universo de golpe. Todo lo demás —provincia, número de empleados, facturación, año de constitución— afina un conjunto que ya ha quedado definido por la actividad. Si el código está mal elegido, los filtros posteriores no arreglan nada: refinan un grupo que nunca debió entrar.

Eso tiene tres consecuencias en el día a día de un equipo comercial. La primera es el desperdicio: cada empresa fuera de perfil se convierte en un intento de contacto que no iba a ninguna parte y en datos que has pagado. La segunda es la distorsión de las métricas: cuando la tasa de respuesta baja, el equipo revisa el mensaje antes que la lista, y el mensaje casi nunca es el problema. La tercera es el dimensionamiento: si crees que tu mercado tiene el triple de empresas de las que encajan, el plan de territorios de ventas y las cuotas del año salen mal desde la primera semana.

Por eso elegir códigos es una decisión sobre el perfil de cliente ideal, no una tarea de administración: es escribir, en un lenguaje que la base de datos entiende, a qué tipo de empresa quieres vender.

Los cuatro límites del CNAE que rompen una segmentación

El CNAE se diseñó para contar empresas, no para venderles. Estos cuatro límites explican la mayoría de las listas decepcionantes y ninguno se arregla cambiando de proveedor.

1. Es autodeclarado y envejece mal

El código lo declara la propia empresa cuando se constituye o cuando se da de alta, y rara vez lo revisa después. Una empresa que nació montando ordenadores y hoy vende software en la nube puede seguir figurando en una división de comercio. El código no miente: describe una realidad que dejó de serlo. Cuanto más antigua es la sociedad y más ha pivotado su negocio, menos fiable es su etiqueta.

2. Solo recoge la actividad principal

Una empresa tiene un CNAE principal, aunque haga cinco cosas. Un grupo que fabrica y además distribuye e instala aparecerá bajo una sola de esas actividades, normalmente la que más facturaba el día que se registró. Si vendes a quien instala, filtrar por el código de fabricación te dejará fuera a la mitad de tu mercado sin que lo notes, porque lo que no aparece en una lista no se echa de menos.

3. Hay códigos cajón de sastre enormes

Varias clases terminan en la fórmula «otros» o «no comprendidos en otras partes», y funcionan como vertederos de todo lo que no encaja limpiamente: la consultoría de gestión, los servicios de apoyo a empresas y los servicios informáticos residuales acumulan compañías que no se parecen entre sí. Filtrar por uno de esos códigos no es segmentar, es abrir el grifo; trátalos como un conjunto que hay que cualificar por otra vía.

4. No dice nada del tamaño ni del modelo de negocio

Dos empresas con el mismo código pueden ser una autónoma con una sociedad instrumental y una compañía de cuatrocientos empleados. El CNAE no distingue entre vender a empresas o a consumidores, entre suscripción y proyecto, ni entre un negocio local y uno internacional. Todo eso, que suele ser lo que de verdad define tu perfil, hay que añadirlo con otros filtros o comprobarlo después.

Manos clasificando tarjetas de colores en tres montones sobre un escritorio de madera clara junto a un portátil
Segmentar por actividad es, sobre todo, decidir qué montón no vas a tocar este trimestre.

Cómo elegir los códigos CNAE de tu ICP en cuatro pasos

El error de método más común es empezar por el catálogo: abrir la lista de clases y marcar las que suenan bien. Produce siempre una selección demasiado amplia construida sobre intuiciones. El camino que funciona va al revés, de tus clientes al catálogo.

Paso 1: extrae el CNAE real de tus mejores clientes

Coge entre quince y treinta clientes actuales, quédate con los que mejor encajan —los que renuevan, los que usan el producto, los que no regatearon hasta el hueso— y busca el código de actividad de cada uno. No preguntes el sector al equipo comercial: consúltalo en la fuente. Lo que obtienes es una distribución real, y casi siempre aparecen dos o tres códigos que nadie habría marcado en el catálogo.

Si tu base de clientes todavía es pequeña, mezcla a los clientes con las oportunidades ganadas y con las que se perdieron por precio, no por encaje. Este ejercicio es la versión práctica de lo que describe la guía de segmentación de leads B2B: tu segmento no es el que imaginas, es el que ya te compra.

Paso 2: amplía a los códigos hermanos, no a la división entera

Con los códigos reales en la mano, sube un nivel y mira qué clases comparten grupo con ellos. Si tus clientes están en 62.02, mira 62.01 y 62.09 antes de saltar a toda la división 62. La pregunta para cada candidato es concreta: una empresa de esta clase, ¿tiene el mismo problema que resuelve mi producto? Si la respuesta es «depende del tamaño» o «depende de si venden a empresas», el código entra, pero con una condición escrita al lado que tendrás que comprobar en el paso 3.

Paso 3: acota con criterios que el CNAE no cubre

Un código nunca debería ser tu único filtro. Combínalo con los tres o cuatro que definen de verdad tu perfil: rango de empleados, provincia o comunidad, antigüedad de la sociedad, uso de determinadas tecnologías o el simple hecho de tener una web activa. La combinación es lo que convierte un sector en un segmento accionable, y lo que decide si tu lista de empresas se parece a la que describe cómo construir una lista de prospectos o a un listín telefónico.

Paso 4: valida con una muestra de 50 antes de extraer 5.000

Antes de lanzar la extracción completa, saca cincuenta empresas de la combinación de filtros y revísalas a mano, con la web abierta, marcando cada una como encaja, no encaja o duda. Si las que encajan no llegan a la mitad, el problema está en los códigos, no en el mensaje. Media hora aquí evita gastar créditos de enriquecimiento en contactos que nunca ibas a llamar.

Describe tu segmento con palabras, no con códigos

Escribe en una frase el tipo de empresa, la zona y los cargos que buscas, y recibe contactos verificados con nombre, cargo, correo y LinkedIn, listos para exportar.

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Códigos CNAE más usados en prospección B2B en España

Esta no es la lista completa —el catálogo tiene cientos de clases— sino los códigos que aparecen una y otra vez cuando el comprador es una empresa. Úsalos como punto de partida, nunca como sustituto de mirar el CNAE real de tus clientes.

Tecnología, información y servicios profesionales

CódigoActividadA quién sueles encontrar
62.01Actividades de programación informáticaSoftware propio, desarrollo a medida y muchas agencias técnicas
62.02Actividades de consultoría informáticaConsultoras e integradores; aquí caen perfiles muy distintos entre sí
62.09Otros servicios relacionados con la informáticaCajón de sastre del sector: cualificar siempre antes de contactar
63.11Proceso de datos, hosting y actividades relacionadasInfraestructura, alojamiento y servicios gestionados
63.12Portales webMarketplaces, medios digitales y plataformas de contenido
58.29Edición de otros programas informáticosFabricantes de software que se registraron como editores
70.22Otras actividades de consultoría de gestión empresarialConsultoría de negocio y buena parte del asesoramiento a empresas
73.11Agencias de publicidadAgencias creativas, de medios y de marketing digital
73.20Estudios de mercado y encuestas de opinión públicaInvestigación de mercado y analítica de audiencias
69.20Contabilidad, teneduría de libros, auditoría y asesoría fiscalAsesorías y despachos, un canal de prescripción habitual
71.12Servicios técnicos de ingeniería y otras actividades relacionadasIngenierías, oficinas técnicas y estudios de proyectos
78.10 y 78.20Agencias de colocación y empresas de trabajo temporalSelección, recursos humanos y externalización de personal

Industria, distribución y logística

CódigoActividadNota para prospectar
46Comercio al por mayor e intermediarios del comercioDivisión enorme: bajar siempre a clase según el producto distribuido
49.41Transporte de mercancías por carreteraFlotas y operadores, con muchas microempresas de un solo vehículo
52.10Depósito y almacenamientoOperadores logísticos y almacenes propios
41.20Construcción de edificiosPromotoras y constructoras; combinar con empleados para filtrar
25Fabricación de productos metálicosIndustria auxiliar, muy repartida por territorio
10Industria de la alimentaciónDesde obradores a grandes plantas: aquí el tamaño manda
82.99Otras actividades de apoyo a las empresasOtro cajón de sastre: sirve para descubrir, no para segmentar solo

Si tu mercado es un vertical financiero o asegurador, las divisiones 64, 65 y 66 concentran la intermediación monetaria, los seguros y los servicios auxiliares a ambos; es el terreno que describe con más detalle la guía de leads del sector fintech en España.

Dónde consultar el CNAE de una empresa española

Hay cuatro caminos, y se diferencian sobre todo en el coste y en si te devuelven una empresa o un listado entero:

  • El INE publica la estructura de la clasificación y un buscador para saber qué código corresponde a cada actividad. Es la fuente para entender el catálogo, no para localizar empresas.
  • El DIRCE, el directorio central de empresas del propio INE, publica cuántas empresas hay por actividad y tramo de tamaño. Es el sitio correcto para dimensionar un mercado sin pagar nada, aunque da agregados, no nombres.
  • El Registro Mercantil y las cuentas anuales depositadas recogen el código de actividad declarado por cada sociedad. Es información oficial y fiable, pero se consulta empresa a empresa.
  • Los proveedores comerciales de información —eInforma, Axesor, Iberinform o SABI, entre otros— permiten filtrar por CNAE y descargar listados con datos financieros. Es la vía habitual para construir un universo, y el punto donde empiezan las diferencias de cobertura entre las distintas bases de datos de empresas en España.

Un apunte que ahorra confusiones: el CNAE también se usa en el ámbito de la Seguridad Social para determinar la tarifa de cotización por accidentes de trabajo. Por eso una misma empresa puede aparecer con un código en su ficha mercantil y con otro en la documentación laboral, sin que ninguno esté equivocado.

Qué hacer cuando tu herramienta de prospección no usa CNAE

La mayoría de las herramientas internacionales no filtran por CNAE: usan taxonomías propias, heredadas del mercado estadounidense, en las que una sola etiqueta de tecnología y servicios reúne a una consultora de veinte personas y a una multinacional de infraestructura. El filtro sectorial pierde precisión justo donde más falta hace.

Tres formas de convivir con ello, de menos a más esfuerzo:

  • Sustituir el sector por palabras clave. Filtrar por términos que aparezcan en la descripción de la empresa suele acertar más que el desplegable de industrias, sobre todo en nichos.
  • Cruzar dos fuentes. Construir el universo de empresas por CNAE en una fuente española y buscar después los contactos de esas empresas concretas en la herramienta internacional. Más trabajo, mucha más precisión.
  • Describir el perfil en lenguaje natural. Resuelve el problema de raíz: en lugar de traducir tu segmento a un desplegable ajeno, describes qué empresa buscas y el sistema hace la correspondencia. Las diferencias de enfoque entre proveedores están desglosadas en la comparativa de alternativas a Apollo en España.

Del código a la lista: cómo pasar del sector al contacto

Un CNAE te da empresas, y ninguna empresa firma un contrato: firman personas con un cargo. En ese salto se pierde la mayor parte del trabajo de segmentación bien hecho.

La secuencia que funciona tiene cuatro tramos. Primero, el universo de empresas por actividad, tamaño y zona. Segundo, la cualificación rápida de ese universo con criterios observables desde fuera: web activa, presencia en LinkedIn, señales de que tienen el problema que resuelves. Tercero, la identificación de los decisores dentro de cada empresa, que en una pyme española casi nunca coincide con lo que dice el organigrama. Y cuarto, el enriquecimiento con datos de contacto verificados, que es la parte que cuesta dinero y por eso va la última.

Hacerlo en ese orden tiene una ventaja económica evidente: solo pagas por los datos de contacto de empresas que ya han pasado dos filtros. Invertirlo —enriquecer primero y cualificar después— llena el CRM de registros que nadie volverá a tocar, con el consiguiente problema de calidad de datos, y la comparativa de herramientas de enriquecimiento de datos B2B aborda ese último tramo por cobertura real en España.

Y una nota legal que conviene no dejar para el final: prospectar con datos de contacto profesional en España se apoya en el interés legítimo, pero exige poder explicar de dónde salieron esos datos y atender las solicitudes de supresión. La guía de RGPD en generación de leads B2B detalla qué registrar y cómo.

Cuatro errores frecuentes al segmentar por CNAE

  • Filtrar por sección o por división entera. Produce universos enormes con una minoría de empresas aprovechables, y hace imposible saber si el problema está en la lista o en el mensaje.
  • Elegir los códigos en una reunión, sin mirar los clientes reales. La intuición sectorial del equipo suele estar sesgada hacia las tres últimas operaciones grandes.
  • Dar por buena la lista sin revisar una muestra. Cincuenta comprobaciones manuales cuestan media hora y evitan el desperdicio de una campaña entera.
  • Congelar la selección de códigos. Los que funcionan cambian cuando cambian tu producto o tu precio; revisarlos cada trimestre con los clientes nuevos mantiene la lista alineada con lo que de verdad cierras.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa CNAE y para qué sirve?

CNAE es la Clasificación Nacional de Actividades Económicas: un código de hasta cuatro dígitos que identifica la actividad principal de una empresa española. Lo mantiene el INE con fines estadísticos y se usa en trámites administrativos y de cotización, pero en el terreno comercial sirve sobre todo para una cosa: acotar qué empresas entran en una lista de prospección y estimar cuántas hay.

¿Cuántos dígitos tiene un código CNAE?

Hasta cuatro. Dos dígitos identifican la división, tres el grupo y cuatro la clase, que es el nivel más detallado. Por encima está la sección, representada por una letra de la A a la U. Para prospectar conviene trabajar con cuatro dígitos y usar los dos primeros solo cuando quieras dimensionar el mercado.

¿Es lo mismo el CNAE que el epígrafe del IAE?

No. El epígrafe del IAE es una clasificación fiscal, con su propia numeración y su propia lógica, ligada al impuesto de actividades económicas. El CNAE es estadístico. Una misma empresa tiene los dos y no coinciden; confundirlos es una fuente habitual de filtros mal construidos.

¿Puedo fiarme del CNAE para saber a qué se dedica una empresa hoy?

Como primera aproximación sí; como única fuente no. Es autodeclarado, recoge solo la actividad principal y muchas empresas no lo actualizan tras pivotar. Trátalo como un filtro de entrada barato que reduce el universo y confirma después con la web de la empresa antes de invertir en datos de contacto.

¿Qué hago si mis clientes ideales están repartidos en muchos códigos distintos?

Es una señal útil: significa que tu criterio de encaje no es sectorial sino otro, normalmente el tamaño, el modelo de venta, una tecnología concreta o un momento de la empresa. En ese caso el CNAE deja de ser el filtro principal y pasa a ser un filtro de exclusión: lo usas para quitar actividades que sabes que no compran y construyes la segmentación sobre la variable que sí discrimina.

¿Sirve el CNAE para prospectar en LATAM?

No: es una clasificación española. Cada país tiene la suya, derivada de la clasificación internacional de actividades económicas de Naciones Unidas, y los códigos no son intercambiables. Si abres mercado fuera, rehaz el ejercicio con la clasificación local en lugar de traducir tus códigos españoles.

Conclusión

El CNAE es una herramienta estadística que el trabajo comercial ha adoptado por falta de algo mejor, y rinde bien mientras recuerdes para qué se hizo. Bien usado, reduce un mercado de miles de empresas a un universo manejable y te da una estimación honesta de su tamaño. Mal usado —una división entera, elegida en una reunión y sin revisar una muestra— produce listas largas que parecen trabajo hecho y no lo son.

Un primer paso concreto para esta semana: busca el código de actividad de tus diez mejores clientes, cuenta cuántos códigos distintos aparecen y compáralos con los que estás usando hoy para filtrar. La diferencia entre esas dos listas es, casi siempre, la explicación de por qué la última campaña rindió menos de lo esperado. Y si prefieres saltarte la traducción a códigos, prueba alleads gratis describiendo en una frase el tipo de empresa y los cargos con los que quieres empezar.

Tu segmento, sin pelearte con un desplegable

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